LIMPIEZA TOTAL: CUATRO ELEMENTOS PUEDEN ACABAR CON LA SUCIEDAD

 

Jabón, vinagre, bicarbonato y limón pueden acabar con la grasa y la suciedad. El vapor que se desprende de hervir el zumo de 4 limones es desengrasante.

Cocinar gusta, pero mancha. Mantener la cocina limpia exige un trabajo diario y constante. Y para hacerlo no hay porque gastar mil y un productos de química más o menos agresiva. Por ecología y por economía, nos puede venir mucho mejor el uso de jabón, vinagre, bicarbonato y limón.

A la hora de acabar con la grasa y la suciedad pueden sernos suficientes. Fregaderos y grifos Si éste es de acero inoxidable, lo mejor es limpiar con vinagre o jabón diluido en agua tibia, y aclarar. Si queremos darle más brillo podemos frotar con limón, aclarar y secar. En un fregadero esmaltado en blanco podemos evitar que se amarillee con lejía y agua, o con vinagre y agua tibia. Para desatascar, un cuarto de taza de bicarbonato y media taza de vinagre.
Para el mantenimiento de los grifos el uso de vinagre o zumo de limón con agua suele ser bastante efectivo. Para desatascar los desagües, podemos mezclar un cuarto de taza de bicarbonato con media taza de vinagre.

Para la cocina de gas podemos utilizar varias opciones. Una de ellas es utilizar jabón de lavavajillas y agua tibia, frotar y aclarar. Si bien, las más económicas y naturales son el vinagre y el limón. En el caso de la vitrocerámica e inducción debemos limpiar siempre en frío, para evitar incrustaciones del paño o esponja. Como alternativa a los productos para este tipo de cocinas podemos usar el bicarbonato diluido en agua tibia o el vinagre.
Antes de secar podemos frotar un limón y aclarar con la bayeta para conseguir un brillo de anuncio. La encimera Dependerá del material con los que ha sido fabricada: Mármol: lo mejor es agua con jabón, aclarar y secar justo después de cada uso. Si la mancha es reciente, un puñado de sal para que absorba el líquido. Madera: basta con limpiarla con agua, si bien una vez al año habrá que hacerle un tratamiento impermeabilizante con aceite. Laminadas: mejor, con agua y jabón. Piedra no natural: con agua y bicarbonato, agua y jabón o con agua y vinagre. El horno Existen desengrasantes, pero la opción ecológica y económica es emplear un paño humedecido en agua caliente con bicarbonato sódico.

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También podemos utilizar jabón natural o de lavavajillas, frotar, aclarar y secar con un paño seco. El extractor Una vez desconectado, quitaremos los paneles y los pondremos a remojo con desengrasante o vinagre. El interior del extractor lo limpiaremos con una esponja humedecida en vinagre. El exterior, con vinagre o limón diluidos en agua. En un fregadero de acero inoxidable, lo mejor es vinagre o jabón diluido en agua.

La nevera, para limpiarlo, retiraremos los cajones y estantes y lo lavaremos todo con agua y jabón natural o de lavar los platos. Frotar con una esponja suave, aclarar con una bayeta húmeda y secar. También podemos optar por utilizar agua tibia y bicarbonato, el cual absorbe y neutraliza los malos olores. Alicatados y paredes Lo normal es limpiarlos con productos desengrasantes y dejarlos actuar hasta el aclarado con la bayeta húmeda. También podemos hacerlo con vinagre blanco diluido en agua, aclarado y secado.

Un buen método es hervir el zumo de 4 limones. El vapor que se desprende resulta desengrasante, reblandeciendo la suciedad y facilitando su extracción. Los armarios Para evitar dañar la madera o conglomerado, lo mejor es limpiar el interior de los armarios con una bayeta húmeda, o, si están muy sucios, con una solución jabonosa suave. Luego, retirar el jabón con un paño húmedo y secar bien con un trapo.

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